Śāntideva fue un monje budista indio del siglo VIII, autor del Bodhicaryāvatāra, una de las guías más leídas del camino hacia el despertar incluso hoy. Poco se sabe con certeza de su vida. Mucho, en cambio, de lo que dejó escrito.
Śāntideva: El monje que habló desde el trono del león
Śāntideva fue un monje, filósofo y poeta budista indio, activo en torno al siglo VIII. Sabemos que vivió antes del año 763 d.C. porque otro autor indio, Śāntarakṣita, cita un pasaje suyo en un texto fechado antes de esa fecha. Más allá de ese dato, la información histórica verificable sobre su vida es escasa. Lo que la tradición ha conservado mezcla elementos biográficos con relatos hagiográficos cuya función es más pedagógica que documental, algo habitual con los grandes maestros budistas de ese período.
Lo que sí es firme es su vinculación a Nālandā, la gran universidad monástica del norte de la India, en la actual Bihar. Este fue un período en que el budismo seguía siendo popular en el norte de la India, aunque había entrado en una fase de declive de la que no lograría recuperarse, y sin embargo continuaban produciéndose en su seno desarrollos intelectuales y espirituales de gran originalidad.
Dos textos se le atribuyen de forma unánime: el Bodhicaryāvatāra y el Śikṣāsamuccaya, ambos orientados a expresar y desarrollar el ideal del bodhisattva, la figura central del budismo Mahāyāna.
Śāntideva es considerado en el Tíbet la fuente india de las enseñanzas del bodhisattva, especialmente en lo que respecta a la práctica de las seis perfecciones, y su influencia alcanza a todas las tradiciones tibetanas.
El Bodhicaryāvatāra forma parte del currículo de todos los grandes monasterios y ha recibido comentarios de figuras como Patrul Rinpoche y el propio Dalai Lama. Su recepción no se limita al budismo tibetano: es también una obra cada vez más estudiada en filosofía moral occidental, donde su tratamiento de la ética, la compasión y el libre albedrío ha atraído atención académica creciente.
Trece siglos después de su composición, el texto sigue siendo lo que siempre fue: una guía práctica para reorientar la mente, paso a paso, desde el interés propio hacia el beneficio de todos los seres.
La figura del practicante oculto
La tradición describe a Śāntideva en Nālandā como alguien que, a ojos de sus compañeros, parecía no hacer nada de provecho. Sus compañeros lo llamaban bhusuku, un acrónimo sánscrito derivado de las palabras «comer», «dormir» y «defecar», que era todo lo que al parecer le habían visto hacer. Lo que interpretaban como pereza era, según la tradición, la apariencia exterior de un practicante profundamente entregado a la meditación, que no sentía necesidad de mostrar su realización.
Este retrato cumple una función reconocible dentro de la literatura budista: señala que la práctica interior no siempre es visible desde fuera, y que las apariencias pueden engañar en ambas direcciones. Los historiadores tratan estos relatos como leyendas piadosas y no como registros literales, pero reconocen que reflejan cómo las comunidades budistas posteriores comprendieron su significado.
El episodio más conocido relata que sus compañeros, convencidos de su ignorancia, lo obligaron a dar una enseñanza pública esperando humillarlo. Śāntideva ascendió al estrado y comenzó a recitar de memoria el Bodhicaryāvatāra, una obra de extraordinaria profundidad filosófica y belleza poética. Cuando llegó al verso IX.34:
«Cuando ni una entidad ni una no-entidad permanecen ante el pensamiento, entonces el pensamiento, sin objeto, se pacifica porque no tiene otra destinación»
se elevó en el aire y su cuerpo desapareció.
La doctrina: bodhicitta, ética y vacuidad
Desde el punto de vista filosófico, Śāntideva pertenece a la escuela Mādhyamaka, fundada por Nāgārjuna, cuyo núcleo es la comprensión de la vacuidad (śūnyatā): la ausencia de existencia inherente o fija en todos los fenómenos.
En el centro de su enseñanza está la bodhicitta: la mente que aspira al despertar completo no como meta personal sino para beneficio de todos los seres. No es un concepto abstracto sino una orientación práctica que, según Śāntideva, puede cultivarse y desarrollarse de forma deliberada, y que transforma progresivamente la relación con uno mismo y con los demás.
Su atención a la ética es llamativa incluso dentro del contexto budista. Los capítulos sobre la paciencia y el esfuerzo contienen un análisis psicológico preciso de la ira, sus mecanismos, sus consecuencias, los antídotos, que sorprende por su detalle y su vigencia. El capítulo noveno, dedicado a la sabiduría, es el más exigente filosóficamente: desarrolla la comprensión de la vacuidad mediante un método dialéctico que examina y refuta cualquier afirmación de existencia inherente en los fenómenos.
Esta comprensión filosófica no está separada de la práctica. Al disminuir el aferramiento a un yo fijo, se abre naturalmente la posibilidad de una relación más libre y compasiva con los demás. La filosofía sostiene la ética, y la ética sostiene la meditación.
Su influencia
Śāntideva es considerado en el Tíbet la fuente india de las enseñanzas del bodhisattva, y su influencia alcanza a todas las tradiciones tibetanas sin excepción. El Bodhicaryāvatāra forma parte del currículo de todos los grandes monasterios y ha recibido comentarios de figuras como Patrul Rinpoche y el XIV Dalai Lama, quien lo describe como su obra religiosa favorita.
Su recepción no se limita al budismo tibetano: es también una obra cada vez más presente en la filosofía moral occidental, donde su tratamiento de la ética y la compasión ha atraído atención académica creciente.
“Si el problema tiene solución, ¿para qué afligirse?
Y si no la tiene, ¿de qué sirve afligirse?”
— Bodhicaryāvatāra (capítulo VI, verso 10)
El camino del Bodhisattva
Una selección del Bodhicaryāvatāra
CAPÍTULO 1 — LA EXCELENCIA Y LOS BENEFICIOS DE LA BODHICITTA
Verso 4
Qué difícil es encontrar esta libertad y esta fortuna
con las que puede alcanzarse el bienestar de los seres.
Si ahora no aprovecho esta oportunidad,
¿cómo podría volver a presentarse una ocasión así?
Verso 5
Como en una noche oscura, cargada de nubes,
un relámpago repentino ilumina todo por un instante,
así también, por el poder de los Budas,
surgen en el mundo pensamientos virtuosos,
breves y raros.
Verso 10
Pues, como la suprema sustancia de los alquimistas,
toma este cuerpo impuro
y lo transforma
en el cuerpo de un Buda,
una joya de valor incalculable.
Tal es la bodhicitta.
Aferrémonos firmemente a ella.
Verso 12
Todas las demás virtudes,
como el árbol del plátano,
dan su fruto
y luego su fuerza se agota.
Pero el maravilloso árbol de la bodhicitta
no cesa de dar fruto
y sigue creciendo sin descanso.
Verso 16
Del mismo modo que existe diferencia
entre desear ir a un lugar
y ponerse realmente en camino,
los sabios deben comprender
la diferencia
entre estas dos cosas.
Verso 27
Si el simple pensamiento
de querer ayudar a los demás
supera en valor
la veneración ofrecida a los Budas,
¿qué decir entonces
de las acciones verdaderas
que traen bienestar
y beneficio a los seres?
Verso 28
Los seres desean liberarse del sufrimiento,
pero corren directamente hacia él.
Desean la felicidad,
pero, en su ignorancia,
la destruyen
como si fuera su propio enemigo.
Después de contemplar el valor de la bodhicitta, Śāntideva nos invita a mirar con honestidad nuestra propia mente. El segundo capítulo es una reflexión sobre la muerte, la responsabilidad y la necesidad de purificar nuestras acciones.
CAPÍTULO 2 — CONFESIÓN DE LAS ACCIONES NEGATIVAS
Verso 33
No podemos confiar en el caprichoso Señor de la Muerte.
No esperará a que nuestras tareas estén terminadas o pendientes.
En la salud o en la enfermedad, ninguno de nosotros puede confiar
en esta vida fugaz y momentánea.
Verso 34
Y tendremos que partir, abandonándolo todo.
Pero yo, falto de comprensión,
por causa de amigos y enemigos por igual
he provocado y cometido tantos errores.
Verso 41
Y cuando los mensajeros del Rey de la Muerte
me hayan apresado,
¿de qué me servirán entonces
mis amigos y mis familiares?
En ese momento, la virtud de mi vida
será mi única defensa,
y sin embargo
eso fue precisamente lo que descuidé.
Verso 42
¡Oh protectores!
Yo, tan poco atento,
apenas comprendí un horror como este.
Y por causa de esta vida breve y pasajera
he cometido
tantas acciones negativas.
Verso 47
Desde este mismo día
tomo refugio
en los Budas, protectores de los seres,
aquellos que trabajan
para salvaguardar a todos los que vagan
y que disipan todos los miedos.
Verso 48
Y en el Dharma que han realizado en su corazón,
que aleja los terrores del saṃsāra,
y también en toda la asamblea de bodhisattvas,
tomo refugio
de manera completa.
En el tercer capítulo ocurre algo decisivo. Después de reconocer nuestros errores, tomamos una decisión: generar la mente del despertar y dedicar nuestra vida al bienestar de todos los seres.
CAPÍTULO 3 — TOMAR LA BODHICITTA
Verso 1
Con alegría celebro la virtud
que libera a todos los seres
del sufrimiento de los estados de desgracia.
Me regocijo también
en los estados felices alcanzados
por aquellos que aún siguen sufriendo.
Verso 4
La actitud despierta de los Budas,
océano inmenso de bondad,
que busca establecer a todos los seres
en el estado de felicidad,
y todas las acciones
realizadas para el beneficio de los seres:
en todo ello
encuentro alegría y deleite.
Verso 7
Por estas acciones realizadas ahora
y por todas las virtudes que he acumulado,
que todo el sufrimiento
de todos los seres vivos
sea completamente dispersado
y destruido.
Verso 11
Mi cuerpo,
todas mis posesiones
y todos mis méritos, pasados y futuros,
los entrego por completo,
sin calcular el costo,
para traer
beneficio a los seres.
Verso 17
Todos aquellos
que me desprecian abiertamente,
o me hacen algún daño,
aunque me critiquen o me difamen,
que también ellos
alcancen la fortuna
de la iluminación.
Verso 18
Que sea yo un protector
para los que no tienen protección,
un guía
para los que caminan por el sendero.
Para quienes desean cruzar las aguas,
que sea yo una barca,
una balsa,
un puente.
Verso 19
Que sea yo una isla
para quienes buscan tierra firme.
Una lámpara
para quienes anhelan luz.
Para quienes necesitan descanso,
una cama.
Y para quienes necesitan ayuda,
que sea yo su servidor.
Verso 33
¡Seres vivos,
viajeros en los caminos de la existencia,
que deseáis saborear
las riquezas de la satisfacción!
Aquí, ante vosotros,
está la felicidad suprema.
Aquí,
viajeros incansables,
se encuentra
vuestra plenitud.
☸ Versos seleccionados del Bodhicaryāvatāra de Śāntideva, leídos y traducidos al español por KarunaPura a partir de la versión del XIV Dalai Lama.
Fuentes consultadas: Stanford Encyclopedia of Philosophy, Internet Encyclopedia of Philosophy, Study Buddhism / Berzin Archives.
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